Soy Lola Fernández de la Torre

Te comparto toda una vida dedicada a la enseñanza e investigación.

Hablo de integración de la IA, de prevención y gestión de conflictos, y sobre cómo lograr mayor armonía y productividad.

IA Y ACADEMIA ¿VIA A UNA MEDIOCRIDAD ESTANDARIZADA?

En LinkedIn sigo a bastantes cuentas de profesores e investigadores de otros países y continentes. Eso me aporta una visión bastante global de cómo se está integrando y moviendo la IA en estos ámbitos.

Pero hay algo que me llama la atención, y es cómo se está generalizando la producción de contenidos de difusión usando chats de IA generativa o apps de generación de contenidos específicos para RRSS.

No hay altibajos, ni imperfecciones que delatan la mano humana. Tampoco hay el pellizco de tripas que la emoción produce... y entonces toca toparse con la realidad: han sido escritos con IA.

Lo curioso no es ya descubrirlo, sino lo que me produce: una mezcla de indignación académica y desesperanza ante la dependencia absoluta de herramientas que están sustituyendo el trabajo intelectual que se espera de ciertos perfiles.

Y es que mientras muchos colegas proclaman en voz alta su rechazo a estas herramientas, lo siguen utilizando de manera incorrecta e impersonal... y sobre todo evidente.

El debate circular

Éste es un debate que aparece periódicamente: "¿Cuánta IA usas para tus clases?" , "el alumnado ¿la usa bien? ¿están siendo formados en esta nueva competencia digital?".

El resultado cada vez me sorprende menos, pues la usan prácticamente todos. Tengo que verificar si algún colega aún no la ha usado, pues ha habido quien demonizaba su uso. Y francamente, dudo mucho que no hayan indagado o curioseado con ChatGPT o Gemini. Pero claro, esto es mi suposición, y lo subjetivo no debe contar.

La academia vive una contradicción fascinante: por un lado, formamos estudiantes para pensar críticamente; por otro, cada vez más delegamos parte de nuestro pensamiento a algoritmos que no logramos entender, o ni tan siquiera dominar mínimamente como para trasmitir esta competencia a nuestro alumnado más directo.

Una de fantasmas de la IA académica

1. El fantasma del "primer borrador"

Empiezas usando la IA "solo para inspirarte" y terminas aceptando sus ideas con mínimas modificaciones. Ya son varios colegas que me han admitido haber usado la IA generativa para sus papers, como "colaboraciones" con ChatGPT donde la IA estuvo asistiendo en buena parte del proceso de elaboración.

2. La homogeneización del pensamiento

Los textos generados por IA tienen un ¿extraño? aire familiar entre sí. En LinkedIn he visto comentarios calcados, en un mismo hilo. Inquietante, por decir algo suavito. ¿Mediocre? Sin duda.

3. La dependencia silenciosa (y secreta)

Se empieza usando IA para tareas simples y se sigue sintiéndose incapaz de producir sin ella. Y es que se está empezando a percibir una cierta adicción a que la "asistente digital" nos dé el visto bueno a nuestros textos, emails, traducciones... ¿Rebaja esto tu capacidad cognitiva? Pues eso.

Mi práctica con la IA

Hay veces que me impongo no usar la IA en absolutos Los resultados suelen ser los que me espero, ya que lo "puramente humano" parece más imperfecto, pero con mi chispa, son como más YO, con mis imperfecciones, mis fallitos, .. y también los giros conceptuales que surgen de la mente, con sus divagaciones e inconexiones.

Los trabajos con IA suelen ser impecables técnicamente ... o al menos en apariencia. Esto nos transmite una gran seguridad, sobre todo si se desconoce o no se domina bien el tema.

Pero ojo, es una falsa seguridad. Son resultados predecibles.

Lo que suelo hacer, y la verdad me funciona bien, es consultar a la IA para que genere ideas iniciales, pero luego me obligo a contradecirla, a buscar ángulos que el algoritmo no contempló. La fricción entre su lógica y mi intuición llega a producir algo bastante interesante.

¿Has experimentado con estas herramientas? ¿Te sientes culpable al usarlas o las has integrado abiertamente en tu flujo de trabajo? Me encantaría saber tu experiencia.

PD: La verdadera amenaza no es que la IA nos reemplace, sino que nos conformemos con volvernos mediocres junto a ella. La IA es como el GPS para la mente; nos puede llevar a un destino conocido, pero el gran descubrimiento sucederá con el aporte de la mente humana.

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